Miras por la ventana en pleno julio o agosto y el cielo de la Ciudad de México ya se puso negro.
Sabes lo que viene: tormenta, tráfico colapsado y, el peor enemigo de tu negocio, un transformador parpadeando hasta que la oficina se queda a oscuras.
Se apagan las computadoras, se cae el internet y los teléfonos enmudecen.
Mientras tú corres a revisar el interruptor, los teléfonos de tus clientes siguen sonando, pero nadie responde. Las llamadas de pedidos se pierden, el soporte técnico se congela y las oportunidades de venta se van por la coladera junto con el agua de la lluvia.
Si estás dudando en contratar un servicio de atención al cliente porque temes que un apagón durante la temporada de lluvias deje a tu empresa incomunicada, tienes una preocupación válida.
En los centros de operación tradicionales, basta una falla eléctrica o de internet para detener todo el servicio. Afortunadamente, el modelo de atención ha cambiado.
Muchos dueños de negocios se sienten seguros imaginando un gran edificio lleno de ejecutivos con diademas telefónicas. Sin embargo, ese modelo puede ser altamente vulnerable cuando las condiciones climáticas afectan la zona donde se encuentra la operación.
Si todos los agentes están concentrados en un mismo lugar, ya sean 2, 50 o 100 personas, todos dependen del mismo suministro eléctrico y de la misma conexión a internet.
Cuando esa zona se queda sin energía debido a una tormenta, la atención al cliente, las ventas, la cobranza y el soporte pueden detenerse durante varias horas.
Es una cuestión de distribución del riesgo: resulta probable que una colonia o alcaldía presente una interrupción eléctrica, pero es mucho menos probable que ocurra una falla simultánea en diferentes estados del país.
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En InterAcom reducimos el riesgo provocado por las lluvias mediante un modelo de operación 100 % remoto.
Al contar con agentes distribuidos estratégicamente en diferentes zonas de la República Mexicana, se evita que toda la operación dependa de una sola ubicación física.
Si un agente ubicado en la Ciudad de México pierde la conexión debido a una tormenta, otro colaborador que se encuentra en Monterrey, Mérida o cualquier otra zona sin afectaciones puede continuar atendiendo las interacciones.
Esta distribución permite mantener activa la atención y reducir el impacto que tendría una falla localizada.
Este beneficio no es exclusivo de las grandes corporaciones.
Si una empresa únicamente necesita dos agentes, es posible mantenerlos en ubicaciones diferentes. De esta forma, si uno de ellos presenta una interrupción de energía o conexión, el otro puede mantener activo el canal de atención.
La distribución de posiciones permite que las pequeñas y medianas empresas también puedan contar con una operación más resistente ante imprevistos.
El sistema distribuye las llamadas y solicitudes entrantes entre los agentes que se encuentran disponibles y conectados.
Cuando un colaborador deja de estar disponible por una falla local, las interacciones pueden dirigirse hacia otros integrantes del equipo que continúan operando con normalidad.
De esta manera, la experiencia del cliente no se interrumpe y la empresa puede continuar brindando atención sin importar las condiciones climáticas de una zona específica.
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La continuidad operativa no solo se aplica a las llamadas telefónicas.
Una estrategia distribuida también permite mantener activos otros canales de comunicación como WhatsApp Business, correo electrónico, formularios web y herramientas de atención automatizada.
Esto permite que los clientes cuenten con distintas alternativas para comunicarse con la empresa, incluso cuando un canal o una ubicación presenta dificultades.
No permitas que el pronóstico del tiempo decida el futuro de tus ventas durante la temporada de lluvias.
Al trasladar la atención al cliente hacia un esquema remoto y distribuido, la empresa reduce su dependencia de una sola infraestructura física y fortalece su capacidad para continuar operando ante interrupciones locales.
Esto permite mantener activos los procesos de ventas, atención, seguimiento, cobranza y soporte, aun cuando una determinada zona presente problemas de electricidad o conectividad.
Concentrar toda la atención al cliente en un solo espacio físico puede representar un riesgo importante durante la temporada de lluvias.
Un apagón, una falla de internet o una afectación climática local puede provocar que todos los canales de comunicación se detengan al mismo tiempo.
El modelo remoto y distribuido permite disminuir ese riesgo, mantener la continuidad del servicio y ofrecer a los clientes una atención más estable.
En InterAcom nos encargamos de que la comunicación con tus clientes permanezca activa, ayudando a que tu negocio continúe operando, llueva, truene o relampaguee.
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